martes, 23 de agosto de 2016

¿Usas bien el pulsómetro?



¿Usas bien el pulsómetro?
Sácale el máximo partido a esta magnífica herramienta de la tecnología. 

Es uno de los mejores inventos de los que puede disponer un corredor. Un buen uso del mismo permite entrenar con menos errores y más fiabilidad. Si además lleva GPS y es capaz de medir ritmos y distancias su utilidad será mayor. Es tal la cantidad de datos que nos ofrece que facilita mucho la gestión de los entrenamientos. Pero, ojo, también tiene sus limitaciones.

NO ES UNA BIBLIA.

Son muchísimos los aficionados que están sobrevalorando la utilidad del pulsómetro. Consideran los datos que ofrece como los únicos referentes a la hora de realizar los planes de entrenamiento o de marcar ritmos de rodajes, series y repeticiones, lo que es un grave error.

CORRECTA INTERPRETACIÓN.

Los datos son mera información para saber cómo vamos en cada momento y para asociarlos a las sensaciones. Han de ser estas últimas y los ritmos los que prevalezcan sobre las pulsaciones. Por ejemplo, si un corredor se ha hecho una prueba de esfuerzo y le sale que ha de rodar entre 150 y 165 pulsaciones para ritmos entre 6:00’’ y 5:20 minutos por kilómetro pero ese día hace calor y va por un recorrido sinuoso es muy normal que a un ritmo medio de 5:40 vaya alto de pulso, entre 160 y 175 pulsaciones. No pasa nada y no necesita bajar el rimo.

MIDE TU RECUPERACIÓN.

Al acabar el entrenamiento, se analizan los ritmos medios, las pulsaciones (máximas y medias) y la recuperación. Esto último es lo más importante. Sobre todo cuando se realizan sesiones de calidad. Ese dato sí que hay que valorarlo al instante. Nos sirve para saber si estás entrenando bien o no. Es decir, si al minuto recuperas mal es que los ritmos que estás haciendo son demasiado rápidos para ti en ese momento y no estás asimilando el entrenamiento.

NO CALCULA RITMOS.

Hay un punto importante que debe quedar claro: el pulsómetro no es válido para calcular ritmos. Lo ideal es correr siempre con la sensación de poder ir más rápido. Los ritmos de las series los marcan las competiciones previas y si se trata de rodajes te lo dictan las sensaciones, los desniveles del terreno, el clima, el estado de ánimo, el cansancio físico, el estrés acumulado o la hora del día a la que entrenes.

MUCHAS VENTAJAS.

Su correcta utilización te permitirá sacar el máximo partido a cada zancada. Sus bondades son muchas, las más destacadas: 

CONTROL FIABLE.

Mide el pulso en cada entrenamiento, al instante. Y la recuperación entre series, que determinará si estás entrenado a los ritmos adecuados o no.

EVOLUCIÓN DE LA FORMA.

Es muy útil para chequearla cuando se realizan entrenamientos fuertes: ritmos controlados, cambios de ritmos, series y repeticiones.

VELOCIDAD.

Te informa al instante si estás entrenando adecuadamente o vas demasiado rápido. Contribuye a evitar el temido sobreentrenamiento.

LIMITACIONES DE USO.

El primer gran error es querer determinar el entrenamiento en función de unas pulsaciones predeterminadas. No se puede fijar el ritmo o intensidad del entrenamiento atendiendo al nivel de pulsaciones, pues son muchos los agentes externos que influyen en el pulso. Los umbrales van evolucionando cada semana con el estado de forma por lo que no pueden ser referentes fijos. Intentar entrenar por pulsaciones es obsesionarse, es no disfrutar de la carrera, es no conocerse a sí mismo, es perder la oportunidad de dominar las sensaciones.

UN PAR DE CONSEJOS:

1. REGISTRO MINUCIOSO.

Utilízalo en entrenos y competición y ve apuntando el pulso al empezar, el máximo alcanzado, el medio, al acabar, al minuto de acabar y a los tres minutos. Cuando lleves varias semanas de notas puedes sacar las primeras conclusiones.

2. CHEQUEOS PARCIALES.

Sólo mira el pulsómetro al empezar y al acabar de rodar, al final de cada serie y al comenzar la siguiente, en las recuperaciones y cuando te encuentres demasiado cansado o raro corriendo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Síndrome del Sobreentrenamiento



Síndrome del Sobreentrenamiento

Tradicionalmente, el sobreentrenamiento se ha definido como una disminución del rendimiento que resulta de aumentar el volumen y/o la intensidad de los entrenos. Aunque lo que normalmente se asocia al sobreentrenamiento es el volumen de entrenamiento (el total semanal) y la intensidad, la recuperación es un factor muy importante a tener en cuenta. Yo lo defino como un síndrome porque puede dar distintos síntomas, dependiendo de cada persona. 
 El espectro completo del sobreentrenamiento puede resultar en un desequilibrio hormonal, nutricional, mental/emocional, muscular, neurológico y de otros tipos. Estos desequilibrios, a su vez, pueden causar fatiga, depresión, lesiones y bajo rendimiento, por citar solo algunos de los posibles problemas.
El espectro del síndrome del sobreentrenamiento puede describirse en tres fases:
 Fase 1: También llamado “sobreentrenamiento funcional”. Es el inicio y la etapa más temprana del síndrome. En ella aparecen señales y síntomas muy sutiles que pueden indicar que estás empezando a sobre entrenarte.
 Fase 2: También llamado “sobreentrenamiento simpático”. Una etapa más evidente, asociada a desequilibrios mecánicos, hormonales y nerviosos muy concretos, que causan toda una serie de señales y síntomas.
 Fase 3: También llamado “sobreentrenamiento parasimpático”. Una última y seria etapa del sobreentrenamiento en la que se da un agotamiento de factores hormonales y neurológicos, que cursan con lesiones físicas, químicas o mentales graves.
El síndrome del sobreentrenamiento comporta un rendimiento atlético pobre, lesiones estructurales resultantes de un desequilibrio muscular y problemas metabólicos que provocan fatiga, infecciones, pérdida de masa ósea, disfunciones sexuales, estados de humor alterados y otros trastornos. Estos signos y síntomas no solo afectan al entreno y la competición, sino a todos los aspectos de la vida de la persona.
Solemos pensar en el sobreentrenamiento como algo relacionado con el deporte, pero hay otros factores de nuestro estilo de vida que pueden contribuir a ello. Un mayor estrés en el trabajo o por motivos personales, las obligaciones sociales, unos malos hábitos de sueño y otros factores ajenos al deporte pueden contribuir al sobreentrenamiento de forma indirecta y muy significativa.  
Fase 1: El sobreentrenamiento funcional
Un problema habitual en la fase 1 del sobreentrenamiento es un desequilibrio creciente entre los sistemas aeróbico y anaeróbico. Si bien se usan distintos análisis clínicos para determinarlo, es fácil comparar de forma general la función aeróbica máxima con la función anaeróbica máxima.
La fase 1 del sobreentrenamiento puede ser sinónima de extralimitarse, lo cual se ha demostrado en estudios, donde la mejora del rendimiento a menudo se convierte en un más que evidente sobreentrenamiento: la línea entre la preparación óptima y el principio de la decadencia atlética es muy fina.

La disfunción de las glándulas suprarrenales (como parte del eje hipotalámico-pituitario-adrenal), muy habitual en cuadros de sobreentrenamiento, suele iniciarse en la fase 1. Asimismo, suele acontecer en paralelo al inicio de la deficiencia aeróbica. A medida que esta fase progresa, los atletas pueden empezar a sentir fatiga, trastornos del sueño, un hambre desmesurada o la necesidad de comer dulces. Puede que no consigan perder el exceso de grasa corporal, sientan somnolencia tras las comidas y tengan una gran necesidad de tomar cafeína. Los trastornos nutricionales pueden incluir una ingesta excesiva de carbohidratos refinados en detrimento de proteínas y grasas saludables.
Fase 2: Sobreentrenamiento simpático
A medida que este estado evoluciona, los desequilibrios descritos anteriormente empeoran. En particular, la parte simpática del sistema nervioso se vuelve hiperactiva. Esto da como resultado el típico aumento del ritmo cardiaco en reposo. Muchos atletas se dan cuenta de ello porque tienen la costumbre de controlar su frecuencia cardiaca por la mañana o entrenan con un pulsómetro. A menudo se sienten, además, inquietos y muy irritables.

La disfunción hormonal también progresa durante el sobreentrenamiento simpático. Una detección temprana y un tratamiento de la disfunción suprarrenal resulta vital para prevenir el sobreentrenamiento (con un análisis de saliva es suficiente). Los problemas específicos de las suprarrenales incluyen varios desequilibrios hormonales, siendo el más habitual el del cortisol, que aumenta hasta niveles anormales. La concentración y la coordinación fina mano-ojo que se requieren en determinados deportes pueden verse negativamente afectadas por estos desajustes hormonales. Los niveles elevados de cortisol producen un efecto catabólico en el sistema comparable al que se produce al entrenar de forma intensa y prolongada.

Un nivel alto de cortisol también puede hacer aumentar los niveles de insulina. El entrenamiento aeróbico suele inhibir la producción de insulina durante el ejercicio físico, mientras que los estudios muestran que al entrenar a la máxima intensidad, el nivel de insulina puede aumentar. Esto, a su vez, hace aumentar la actividad del sistema nervioso simpático y contribuye al síndrome del sobreentrenamiento. Asimismo, un nivel alto de cortisol reduce los niveles de testosterona y DHEA, importantes los dos para la recuperación muscular. (Aquellas personas que se despiertan a media noche y les cuesta volverse a dormir suelen presentar un nivel alto de cortisol).
Afortunadamente, los desequilibrios hormonales y demás trastornos pueden remediarse de una manera bastante sencilla a través de la dieta e introduciendo algunos cambios en el estilo de vida y, por tanto, en la planificación deportiva. Si no se llevan a cabo dichas correcciones, los atletas pueden llegar a alcanzar la tercera fase del sobreentrenamiento
Fase 3: Sobreentrenamiento parasimpático
El sobreentrenamiento crónico puede acarrear desequilibrios hormonales, neurológicos y mecánicos más graves, así como empeorar la función aeróbica y el rendimiento atlético, además de otros factores que pueden afectar la salud en general. Al final, el sistema nervioso simpático queda exhausto, y más si no se rebajan de forma significativa todos los niveles hormonales, incluido el del cortisol.

La fase 3 suele venir acompañada de una falta de ganas de competir (y a veces, también, de entrenar), depresión, alguna lesión importante y, lo más evidente, agotamiento. El rendimiento puede disminuir de forma considerable y muchos atletas en este estado se consideran «fuera de juego».

Este estado se asocia con un ritmo cardiaco anormalmente bajo en reposo, así como con una baja recuperación cardiaca en entrenos a intervalos o competiciones  (Algunos atletas siguen interpretando, erróneamente, su baja frecuencia cardiaca como una buena señal.) Los trastornos hormonales pueden resultar en una mayor pérdida de sodio debido a una reducción de la aldosterona y puede incrementar la vulnerabilidad del atleta a la hiponatremia -una grave condición causada por un bajo nivel de sodio en sangre-, aunque esta también puede aparecer en la fase 2.
Los atletas que se encuentran en la tercera fase del sobreentrenamiento están realmente mal. Lograr que se recuperen y vuelvan a sus anteriores niveles de rendimiento óptimo constituye una labor muy difícil.

Remedios para el sobreentrenamiento:
1. Para poder solucionar cualquier problema, primero hay que analizarlo como es debido. Si se realiza correctamente, el MAF Test constituye la prueba más importante que puede hacer un atleta para evaluar si se halla en una primera fase de sobreentrenamiento. Igual de efectivos resultan los análisis hormonales, como el que se hace con la saliva para conocer el nivel de cortisol, la DHEA y otras hormonas que se puedan requerir, como la testosterona, los estrógenos y la progesterona.
2. Otra herramienta de evaluación importante es contar con un buen historial, ya esté llevado por un entrenador, un familiar o, mejor todavía, un profesional de la salud. Las cuestiones relevantes concernientes al estado de ánimo, los niveles de energía, la calidad del sueño, el rendimiento y las infecciones deben responderse con total honestidad.
3.Un análisis nutricional, que a menudo puede obtenerse de forma gratuita en Internet o pagando por ello a un profesional de la salud, o bien mediante una sencilla aplicación informática, resulta muy útil a la hora de evaluar el equilibrio de los macro y micronutrientes de la dieta.
4. La clave para un atleta que se encuentre en cualquiera de las fases del sobreentrenamiento es ajustar la planificación de los entrenos. Y lo suyo es basarse en las necesidades de la persona. Algunas sugerencias concretas serían:
 Rebajar el tiempo de entreno en un 50- 70 %, e incluso más, si fuera necesario.
  Abandonar de inmediato todo el trabajo anaeróbico y las competiciones.
 Un remedio muy útil para un atleta sobreentrenado es caminar, puesto que estimula suavemente la circulación y la actividad de las fibras musculares aeróbicas, además de ofrecer beneficios mentales muy similares a los de la meditación.
 El re-entreno, es decir, volver a construir la base aeróbica, debería durar de tres a seis meses y no incluir en este periodo competiciones ni trabajo anaeróbico.
5. La alimentación juega un papel relevante en el síndrome del sobreentrenamiento. Si bien lo ideal es hacer recomendaciones nutricionales personalizadas, es preciso tener en cuenta ciertas sugerencias de importancia:
 Elimina de tu dieta todos los alimentos que tengan un elevado índice glucémico, sobre todo el azúcar y las harinas refinadas. Moderar la ingesta total de carbohidratos también puede ayudar, ya que las dietas que incluyen muchos carbohidratos pueden elevar todavía más los niveles de cortisol.
 Ingiere comidas menos cuantiosas y más frecuentes para controlar mejor el azúcar en sangre y el cortisol; especialmente, si presentas síntomas de depresión, fatiga, hambre excesiva y sueño de baja calidad.
 Es importante ingerir la cantidad de calorías adecuada y no pasar hambre. Incluye cantidades moderadas de proteína (sobre todo huevos), así como grasas saludables.
6. El sobreentrenamiento es un problema serio que tiene solución. Lo más importante, no obstante, es que puede prevenirse con facilidad.
 
 
 
 
 





 
 
 
 
 
 
 

 

jueves, 11 de agosto de 2016

"10 consejos para correr por montaña"



10 consejos para correr por montaña



1. POR LOS PIES.
Si vas a correr por terreno lo suficientemente técnico, es aconsejable que pruebes un calzado específico para correr por montaña. Su configuración especial y características te servirá para correr de un modo más seguro y evitarás lesiones. Si optas por un calzado de entrenamiento, intenta que sea un modelo con suficiente amortiguación y control de movimiento... y deja las “voladoras” de asfalto en casa, ya que no son lo ideal para una carrera por montaña.
2. POCO A POCO.
Si vienes del asfalto y nunca has corrido por montaña, es bueno comenzar paulatinamente. El primer día no elijas una senda demasiado técnica, ni corras demasiado tiempo. Trata de fortalecer los tobillos, ya que la pisada es muy diferente a la de la carrera “en llano” y son propensos a las lesiones. Poco a poco te  irás notando más fuerte y confiado: será el momento de añadir técnica.
3. LA EQUIPACIÓN.
Qué llevar cuando salgamos a correr por montaña es una de las preguntas recurrentes de los corredores. Todo depende del tiempo que vayamos a dedicarle. Para pruebas de menos de una hora no es necesario nada especial, salvo que haga mucho calor y no haya fuentes, entonces te vendrá bien una mochila de hidratación. Si la salida es mayor (hasta 2-3 horas, o 5 horas mezclando correr y senderismo) acuérdate de llevar algo de alimento (barritas energéticas, geles) y suficiente agua. Opcionalmente y según la meteorología y la distancia se aconseja un teléfono móvil, cortavientos, un pequeño frontal de LED (por si oscurece), e incluso un mapa de la zona y un pequeño kit de primeros auxilios. Algo de dinero en billetes pequeños te puede ser de ayuda en caso de que quieras volver antes de tiempo y te apetezca coger un autobús o el tren de vuelta. 
4. LA DIFERENCIA, CUESTA ABAJO.
Los mejores corredores de montaña destacan porque bajan a toda velocidad por pendientes empinadas. Si estás en forma cardiovascular podrás enfrentarte a las rampas cuesta arriba, pero la bajada requiere técnica. Lo primordial es relajarse al bajar, disfrutar de las sensaciones y no alargar la zancada innecesariamente, lo que fatigará tus cuádriceps. Cuidado con frenarte en exceso, también comprometerá tus músculos. Y, por supuesto, la práctica mejorará tu técnica.
5. ARRIBA, ARRIBA.
Cuando toque subir cuestas, lo primero es mentalizarse. Nunca es tan duro como parece. Además, es difícil lesionarse en las cuestas, ya que tu impacto y cadencia disminuyen, así que, ¿de qué preocuparse? Recuerda avanzar a zancadas cortas, y, como los ciclistas, mejor una mayor cadencia que un gran desarrollo. Rodillas arriba y el pecho fuera para que la cuesta pase lo antes posible.
6. MUEVE LOS BRAZOS.
Balancear el tren superior es algo que puede ayudarte a subir las cuestas más fácilmente. Si son cortas y muy pronunciadas, ese vaivén te dará algo más de fuerza para subir. Al contrario, si la cuesta es más larga pero su pendiente es menor, lo mejor es pensar en la eficiencia de carrera (zancadas cortas y rápidas). 
7. PIE A TIERRA.
En ocasiones merece la pena parar a caminar, apoyándote firmemente en tus rodillas. ¿Cuándo hacerlo? Por norma general, lo lógico es hacerlo en el momento en que avances más rápido así que corriendo. No tengas miedo, muchos corredores de montaña lo hacen. Lo crítico es decidir el momento justo para echarse a caminar. Y, si quieres, alterna tramos de caminar y correr en mitad del ascenso, mejorarás poco a poco y no perderás tanto tiempo.
8. EN COMPETICIÓN.
¿Qué carrera de montaña elegir? El criterio es similar al que deberías tener para elegir una de asfalto: divertirte al máximo. Una pista: las carreras de montaña son mucho más divertidas que las de asfalto, así que prueba un día. Como consejo, empieza con carreras cortas (10 kilómetros es una buena medida de prueba) antes que pasarse a algo más largo, que probablemente te resulte más pesado y menos divertido. Ya habrá tiempo de progresar.
9. OLVIDA EL RELOJ.
Entrenar por montaña es totalmente diferente en cuanto a ritmos a entrenar en asfalto. Si llevas un GPS, olvídate de comprobar a qué velocidad vas, ya que el terreno no es uniforme y es difícil desplazarse tan rápido. En su lugar, piensa que cada paso es diferente y estás mejorando tu potencia y fortaleciendo tus articulaciones, lo que te hará “volar” en el asfalto.
10. MEJOR ACOMPAÑADO.
El principal consejo es ese. Si vas a salir a correr por montaña, alejado de la “civilización” y en terreno técnico, es mejor ir acompañado por si las cosas se tuercen. Si no tienes más remedio que ir solo, avisa a alguien de la ruta que vas a seguir y llévate un móvil. Es mejor prevenir que curar, ya lo sabes. ¡Y del paisaje se disfruta mejor en compañía! 








miércoles, 10 de agosto de 2016

Soscardiosport estará Cardioprotegiendo, “XXXVIII Carrera Popular Feria de Mijas”



El próximo  28 de Agosto a las 10:00h, Soscardiosport estará Cardioprotegiendo por segundo año consecutivo la “XXXVIII Carrera Popular Feria de Mijas”. Una carrera apta para toda la familia, gran ambiente, un recorrido bonito por Mijas Pueblo. Inscripciones de 1 y 3€. Muchos premios y regalos.

Os esperamos allí, y no olvidéis de disfrutar y llegar a meta.


The next August 28 at 10: 00h, Soscardiosport will be Cardioprotegiendo for the second consecutive year the "XXXVIII Mijas Fair Fun Run". A suitable career for the whole family, great atmosphere, a nice tour of Mijas Pueblo. Entries 1 and 3 €. Many prizes and gifts.

We wait there, and do not forget to enjoy and reach goal.


More information and registration:





lunes, 8 de agosto de 2016

Correr o no correr: esa es la cuestión


Correr o no correr: esa es la cuestión

En los últimos años se ha puesto de moda correr. Pero no es correr: ser trata de running, y los corredores son runners. Dado que es una moda en auge, como profesionales sanitarios es importante saber si el running es saludable, y qué limites puede tener. Pero antes debemos aclarar qué entendemos por running: ¿es lo mismo que el anticuado footing? ¿o que el jooging? ¿A partir de que distancia se hace running?

Por footing se entiende correr de manera relajada, generalmente sin fines competitivos. El jogging consiste en correr distancias largas a un ritmo moderado y constante, habitualmente también sin afán competitivo. Sin embargo, el running es un concepto más amplio: es, sencillamente, correr con regularidad distancias más o menos largas, bien para finalmente competir o solo por recreo. Lo que convierte a alguien en un runner no es la distancia, sino la constancia. Es como si se tratase de ser leales a un credo: el runner no abandona; y si lo hace se siente mal, física y mentalmente, ya que el running crea adicción. Es casi más importante la forma de correr, la perseverancia, que el deporte en sí. El running puede, por tanto, englobar al footing, al jooging, a personas que corren por el campo, a los que quieren hacer un maratón o a los corredores matutinos. Se trata, en esencia, de no dejarlo, ni en viajes ni en vacaciones.
Pero ¿qué encuentran los runners en el hecho de correr? Algo valioso debe de ser, porque es de una moda internacional que abarca un amplio espectro de edades, aunque habitualmente lo practican personas que han dejado atrás los años de mayor vigor físico y de mayor rendimiento deportivo. Además de mejorar la forma física, los corredores señalan los efectos positivos que correr tiene sobre la mente: correr reduce el estrés, produce bienestar psíquico y así mismo se ha convertido en una actividad social. Muchos corredores consideran su deporte una actividad coral, en la que comparten deporte y muchas cosas más. La facilidad logística.
(basta con ponerse unas zapatillas) y lo económico que resulta correr cierran un círculo que convierte al running en la actividad recreativa de moda en el siglo XXI.
La pregunta sobre las posibles bondades del deporte, en concreto de correr, es habitual en las consultas de Atención Primaria y de otras especialidades médicas. Para hablar de los efectos saludables de correr primero hay que señalar los inconvenientes del sedentarismo, un problema en los países desarrollados asociado a mayor mortalidad, riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares. En cuanto a los posibles beneficios de correr, se encuentra el menor riesgo de obesidad, de enfermedad coronaria, de accidente cerebrovascular o de mortalidad por todas las causas. El ejercicio puede aumentar la probabilidad de dejar de fumar, y reducir el estrés, la ansiedad y la depresión.
Pero también hay que hablar de los riesgos, siendo el más común de ellos las lesiones músculo-esqueléticas. La mioglobinemia subclínica, la mioglobinuria y la elevación de la creatina quinasa (CPK) son frecuentes después de un esfuerzo físico, sobre todo si es un ejercicio intenso durante un largo período de tiempo como, por ejemplo, la carrera de maratón. La rabdomiólisis puede ocurrir en individuos poco entrenados que realizan un esfuerzo extremo, y sus complicaciones graves incluyen la insuficiencia renal, alteraciones de electrolíticas (hiperpotasemia, acidosis metabólica) y hasta el síndrome compartimental.
En los atletas que participan en eventos de resistencia aeróbica como maratones, triatlón y ultrafondo, se puede producir hiponatremia.
 Finalmente, hay riesgos graves pero mucho menos comunes, como arritmias cardíacas, parada cardíaca repentina (muerte súbita) o infarto de miocardio. Estos riesgos se dan en personas con patologías que les predisponen a ellos.
Los beneficios derivados del ejercicio físico son, en general, mayores que sus riesgos potenciales. La American Heart Association (AHA) y el Consejo de Cardiología Clínica norteamericano publican recomendaciones sobre la actividad física en prevención primaria y secundaria de enfermedad cardiovascular. La actividad física regular se recomienda en los primeros años escolares y durante toda la vida.
Recomiendan ejercicio de intensidad moderada (por ejemplo, carrera continua), a casi todas las personas, durante al menos 30 minutos, de cinco a siete días a la semana. Para aquellos que no pueden lograr esto por cualquier motivo se recomienda una actividad física de intensidad más baja o de duración más corta porque, en cualquier caso, el ejercicio es preferible al sedentarismo.
Todos los adultos sanos deberían incorporar ejercicio, de moderado a intenso, en su estilo de vida. Una opción es el ejercicio moderado (carrera continua) durante 150 minutos semanales, el ejercicio intenso 75 minutos semanales, o bien una combinación equivalente de estas actividades. Pero, ¿qué ocurre en el caso de personas enfermas y con factores de riesgo cardiovascular? En pacientes de bajo riesgo y asintomáticos no es preciso una evaluación médica, pero en aquellos sintomáticos o con alto riesgo, antes de iniciar el ejercicio es aconsejable una evaluación médica que incluya el cribado de enfermedad coronaria. La actividad física en personas con enfermedades establecidas, sean cardiovasculares, tumorales o de otro tipo, debe estar supervisada por un experto, porque correr puede resultar saludable, pero no de cualquier manera. En todo caso, los adultos con capacidad de ejercicio limitada debido a comorbilidad deben mantenerse físicamente activos al máximo nivel que su estado de salud les permita; incluso un modesto incremento en el ejercicio se asocia a beneficios para la salud. Por tanto, los beneficios potenciales del ejercicio sugieren que los médicos deben prescribir a los pacientes un aumento actividad física, siempre considerando cada caso de forma individual.
Más allá del deporte, de sus efectos físicos y psíquicos, y de su repercusión sobre la medicina, lo que es indudable es que el homo sapiens sapiens, lo que somos, es un animal “cazador y recolector”. Como mamíferos bípedos, nuestro cuerpo, y por ende nuestra mente, está preparado para correr largas distancias en busca de una presa y también para trabajar el campo, para recolectar materias primas que nos permitieran sobrevivir.
Pero nuestro cuerpo incorpora un elemento único: un encéfalo de 400 gramos, el más grande de todos los mamíferos. Y este encéfalo nos ha llevado a desarrollar una cultura inaudita, en donde trabajamos con ordenadores y sentados en sillas durante horas y horas. Para un cazador y recolector, como el homo sapiens sapiens, nuestra actual forma de vida le resulta cualquier cosa menos saludable. Tal vez los runners sean sencillamente eso: auténticos homo sapiens sapiens, personas del siglo XXI a los que la llamada de la naturaleza les dice: “!corre, corre!”

















lunes, 1 de agosto de 2016

Dia de luto


Hola, hoy nos volvemos a levantar la familia de atletas con una noticia que no quisiéramos escuchar, el sábado en el Ironman de Budapest a 300 metros de la meta cayo desplomado el triatleta Rodovan Okrucky de solo 41 años, dar un fuerte abrazo a familia y compañeros, D.E.P.


http://diariodeltriatlon.es/not/8739/el-ironman-70-3-de-budapest-se-tino-de-luto-a-solo-300-metros-de-la-meta/



soscardiosport en Instagram y canal Youtube


Buenos días, Soscardiosport ya dispone de Instagram, y de un canal de YouTube, donde podrás encontrar fotos y videos interesantes, muchas gracias.




                                                https://www.youtube.com/my_videos?o=U